domingo, 16 de agosto de 2009

13.08.2009 Paros & Antiparos

13.08.2009 Paros & Antiparos. Son las 17h30. Estamos en una playa de aguas transparentes y yo tengo hambre. Quiero un gyros y un frappé. Inma está intentando distraer mi atención con malas artes pero yo no me dejo. Es nuestro último día en Antiparos, aunque eso no signifique mucho, ya que uno de cada dos días es el último en una isla dada. Aquí hemos pasado dos. La isla hace honor a lo que nos contó Edu: tranquila, pequeña y en la que todo el mundo se conoce. El primer día decidimos comprobar su tamaño por nosotros mismos.
En esta isla decidimos darnos un lujo y cambiamos camping por habitación durante las dos noches. Aprovechando el descanso reparador de la habitación nos fuimos a cierta cala que nos habían contado, Monastiria. El camino en teoría no tendría que haber sido complicado, no tendríamos que haber subido y bajado dos montañas ni haber pedido agua en casas extrañas. Ni siquiera tendría que haber sido necesario que unas cinco personas nos dijeran que desde donde estábamos, a pie, la cala estaba muy lejos y que implicaba subir y bajar una montaña distinta cada vez ... Pero sin todo eso habría sido un paseo no merecedor de mención! Baste saber que al final, a la cala llegamos. Anocheciendo. Que era tan bonita y aislada como nos la habían pintado. Y que sí no hubiera sido por la simpatía de dos chicas que vivían en la única casa a kilómetros a la redonda, y por la coincidencia de que iban a salir en ese momento hacia el pueblo, probablemente todavía estaríamos andando de vuelta!

No hay comentarios:

Publicar un comentario